Salimos de Barbas calculando el tiempo para llegar antes de las 9 a la frontera, hora a la que abren la aduana marroquí. Los trámites para salir de Marruecos se hicieron interminables. Nos tomó más de 4 horas llegar a la “zona de nadie”, un corto tramo sin asfaltar, y unos minutos llegar a la aduana mauritana. Aquí necesitamos un par de horas más, contratación de seguros y cambio de moneda incluidos, para por fin entrar en Mauritania.
Después de repostar combustible en Bou Lanuar seguimos la pista que avanza hacia el este cerca de la vía del tren de mineral que lleva de Nouadhibou a Zouerat. Un recorrido interesante en el que se alternan tramos de tulé, amplias llanuras y dunas bajas.
A la caida de la tarde nos alejamos de las vías para montar el primer campamento.
Después de pasar cuatro interminables días en Dakhla un catalán que vive en Mauritania, se dedica al pescado, nos confirmó que acababa de pasar de subida a España. Nos encontramos en el el hotel Sahara (wify decente y gratuita). Comentó que los mauritanos le habían puteado bastante, entre otras le hicieron vaciar el coche y le desmontaron el neumático de la rueda de repuesto. Nos dijo que no había problemas serios en el interior, “si acaso en Nouakchott” aventuró. La mañana siguiente salimos hacia Barbas.
Si eres de los que disfrutan del Desierto el recorrido por carretera te encantará. El tramo que une Dakhla con la N-1 es una maravilla, una sucesión de extensas llanuras, arenas y dunas, de tonos predominantemente blancos, flanqueados por el azul del Oceano Atlántico. Al llegar a la N-1 el paisaje sigue dominado por los tonos blancos y la presencia del mar a la derecha. Largas rectas y poco tráfico para un recorrido de 292 km.
Camino de Mauritania, el pasado agosto, estuvimos unos días varados en Dakhla. Sin mucho que hacer, pendientes de la apertura de la frontera tras el golpe de estado en Mauritania, aprovechamos para recorrer la zona. En las cercanías de Dakhla predominan preciosos parajes, de dunas y arenas blancas, y una extensa llanura que, tras una aparente sólida superficie, oculta un terreno blando en él que resulta muy fácil, casi inevitable, atascarse.
Camino de Mauritania dejamos la N-1 para seguir la carretera que atraviesa la península donde está situada Dakhla. Caía la tarde y decidimos buscar un buen sitio para acampar. Lo encontramos tras recorrer unos kilómetros de pista arenosa a través de un precioso paisaje lunar.